Evangelio y lecturas del día
La Palabra de Dios para hoy
Leé el Evangelio y las lecturas católicas de la fecha seleccionada. Reservá un momento de silencio, descubrí qué dice el texto y pensá cómo llevar esa Palabra a tu vida. Podés consultar otras fechas con el selector.
Consultar lecturas de otras fechas
- 2026-10-28
- 2026-10-27
- 2026-10-26
- 2026-10-25
- 2026-10-24
- 2026-10-23
- 2026-10-22
- 2026-10-20
- 2026-10-19
- 2026-10-17
- 2026-10-16
- 2026-10-15
- 2026-10-13
- 2026-10-12
- 2026-10-09
- 2026-10-08
- 2026-10-07
- 2026-10-06
- 2026-10-02
- 2026-09-27
- 2026-09-25
- 2026-09-24
- 2026-07-28
- 2026-07-26
- 2026-07-25
- 2026-07-24
- 2026-07-10
- 2026-07-07
- 2026-07-06
- 2026-07-02
- 2026-06-23
Lectura del día
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo
1 Timoteo 4, 12-16
Querido hermano: Que nadie te desprecie por tu juventud. Procura ser un modelo para los fieles en tu modo de hablar y en tu conducta, en el amor, en la fe y en la castidad. Mientras llego, preocúpate de leer públicamente la palabra de Dios, de exhortar a los hermanos y de enseñarlos.
No descuides el don que posees. Recuerda que se te confirió cuando, a instancias del Espíritu, los presbíteros te impusieron las manos. Pon interés en todas estas cosas y dedícate a ellas, de modo que todos vean tu progreso. Cuida de tu conducta y de tu enseñanza y sé perseverante, pues obrando así, te salvarás a ti mismo y a los que te escuchen.
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas
Lucas 7, 36-50
En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. Una mujer de mala vida en aquella ciudad, cuando supo que Jesús iba a comer ese día en casa del fariseo, tomó consigo un frasco de alabastro con perfume, fue y se puso detrás de Jesús, y comenzó a llorar, y con sus lágrimas bañaba sus pies; los enjugó con su cabellera, los besó y los ungió con el perfume.
Viendo esto, el fariseo que lo había invitado comenzó a pensar: "Si este hombre fuera profeta, sabría qué clase de mujer es la que lo está tocando; sabría que es una pecadora".
Entonces Jesús le dijo: "Simón, tengo algo que decirte". El fariseo contestó: "Dímelo, Maestro". El le dijo: "Dos hombres le debían dinero a un prestamista. Uno le debía quinientos denarios, y el otro, cincuenta. Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. ¿Cuál de ellos lo amará más?" Simón le respondió: "Supongo que aquel a quien le perdonó más".
Entonces Jesús le dijo: "Has juzgado bien". Luego, señalando a la mujer, dijo a Simón: "¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no me ofreciste agua para los pies, mientras que ella me los ha bañado con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de saludo; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besar mis pies. Tú no ungiste con aceite mi cabeza; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por lo cual, yo te digo: sus pecados, que son muchos, le han quedado perdonados, porque ha amado mucho. En cambio, al que poco se le perdona, poco ama". Luego le dijo a la mujer: "Tus pecados te han quedado perdonados".
Los invitados empezaron a preguntarse a sí mismos: "¿Quién es éste que hasta los pecados perdona?" Jesús le dijo a la mujer: "Tu fe te ha salvado; vete en paz".
Palabras de los Papas
A Simón, refiriéndose a la mujer pecadora, Jesús le dice: «¡Sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho!»; y a la mujer: «¡Tu fe te ha salvado; vete en paz!». Jesús afirma con autoridad divina el perdón de los pecados. Exige al mismo tiempo arrepentimiento y un cambio de vida. Queridos, mantengamos siempre viva en nosotros la confianza en la bondad y la misericordia de Dios. No hay pecado que Dios no quiera perdonar, cuando uno está arrepentido y decidido a no pecar más. El arrepentimiento de María Magdalena y la parábola que Jesús contó a Simón son muy significativos en este sentido. La condena del mal debe ser ciertamente decisiva, pero se requiere comprensión y paciencia con quienes pecan. La liturgia nos invita, pues, a ser mensajeros de verdad y misericordia, de perdón y alegría. (San Juan Pablo II - Misa en la Gruta de Lourdes en los Jardines Vaticanos, 18 de junio de 1995) (San Juan Pablo II – Misa en la Gruta de Lourdes de los Jardines Vaticanos, 18 de junio de 1995)
Enlace a la Lectura
Cómo meditar el Evangelio del día
Antes de leer, pedí a Dios un corazón atento. Leé el pasaje completo, identificá una palabra o una actitud de Jesús y preguntate qué te invita a cambiar. Podés volver al texto una segunda vez y responder con una oración sencilla. No hace falta comprender todo de inmediato: el encuentro con la Palabra crece con la constancia.
Para profundizar, consultá nuestra guía para meditar el Evangelio y las reflexiones católicas. Las fechas disponibles dependen de las lecturas publicadas en el sitio; esta página muestra el contenido cargado para cada fecha.