Evangelio y lecturas del día
La Palabra de Dios para hoy
Leé el Evangelio y las lecturas católicas de la fecha seleccionada. Reservá un momento de silencio, descubrí qué dice el texto y pensá cómo llevar esa Palabra a tu vida. Podés consultar otras fechas con el selector.
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Lectura del día
Romanos 4, 19-25
Romanos 4, 19-25
Hermanos: La fe de Abraham no se debilitó a pesar de que, a la edad de casi cien años, su cuerpo ya no tenía vigor, y además, Sara, su esposa, no podía tener hijos. Ante la firme promesa de Dios no dudó ni tuvo desconfianza, antes bien su fe se fortaleció y dio con ello gloria a Dios, convencido de que él es poderoso para cumplir lo que promete. Por eso, Dios le acreditó esta fe como justicia.
Ahora bien, no sólo por él está escrito que "se le acreditó", sino también por nosotros, a quienes se nos acreditará, si creemos en aquel que resucitó de entre los muertos, en nuestro Señor Jesucristo, que fue entregado a la muerte por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación.
Evangelio del día
Lucas 12, 13-21
Lucas 12, 13-21
En aquel tiempo, hallándose Jesús en medio de una multitud, un hombre le dijo: "Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia". Pero Jesús le contestó: "Amigo, ¿quién me ha puesto como juez en la distribución de herencias?"
Y dirigiéndose a la multitud, dijo: "Eviten toda clase de avaricia, porque la vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea".
Después les propuso esta parábola: "Un hombre rico tuvo una gran cosecha y se puso a pensar: '¿Qué haré, porque no tengo ya en dónde almacenar la cosecha? Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes para guardar ahí mi cosecha y todo lo que tengo. Entonces podré decirme: Ya tienes bienes acumulados para muchos años; descansa, come, bebe y date a la buena vida'. Pero Dios le dijo: '¡Insensato! Esta misma noche vas a morir. ¿Para quién serán todos tus bienes?' Lo mismo le pasa al que amontona riquezas para sí mismo y no se hace rico de lo que vale ante Dios".
Cómo meditar el Evangelio del día
Antes de leer, pedí a Dios un corazón atento. Leé el pasaje completo, identificá una palabra o una actitud de Jesús y preguntate qué te invita a cambiar. Podés volver al texto una segunda vez y responder con una oración sencilla. No hace falta comprender todo de inmediato: el encuentro con la Palabra crece con la constancia.
Para profundizar, consultá nuestra guía para meditar el Evangelio y las reflexiones católicas. Las fechas disponibles dependen de las lecturas publicadas en el sitio; esta página muestra el contenido cargado para cada fecha.