Otros tipos de oración

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Otros tipos de oración

Oración de alabanza: Reconocer la grandeza de Dios, su amor, su bondad, su poder, su misericordia y todos sus atributos. Es una oración pura en la que no se pide nada, sólo se le da a Dios con amor lo que Él se merece: ser admirado, bendecido y honrado por sus criaturas. Los salmos son un buen manual de alabanza. Los judíos en Pascua recitaban lo que ellos llaman el Hal-lel, Salmo136, también oraban en las grandes fiestas con el pequeño Hal-lel, Salmos 113 al 118. Hal-lel en hebrero significa alabar. De ahí viene la palabra aleluya: “Alel” de alabar y “Ya” la síntesis de Yahvé o Dios, es decir alabar a Dios. La alabanza es una hermosa manera de orar. Cuando una persona está enamorada suele decir hermosas palabras que acrecientan el amor. Alabar es decirle piropos a Dios.


Oración de gratitud: En los salmos también encontramos muchas acciones de gracias. Ojalá ores con estos Salmos:18, 21, 30, 33, 34, 40, 65 al 68, 92, 116, 118, 124, 129, 138 y 144. Al orar es bueno dar gracias por todos los beneficios recibidos y también por los que van a llegar. Es una bella plegaria porque en ella no pensamos en Dios para pedirle algo, sólo para expresarle reconocimiento y amor. Lastimosamente la ingratitud florece más que el agradecimiento y Jesús mismo lo reconoció y llamó la atención sobre eso después de curar a diez leprosos: “No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿Dónde están?”. Ver lucas 17, 11-19


Oración de perdón: Es una oración que sana heridas emocionales, libera y trae paz al espíritu. No es fácil, pero es necesaria para soltar cargas y encontrarle un sentido a la vida. Cuando oramos para pedir perdón a Dios, debemos tener la absoluta certeza de que su perdón es gratuito e incondicional. Más aún, Dios en realidad no persona porque su amor es puro y absoluto, Dios “sabe de que barro estamos hechos”, según el Salmo103, y por eso nos comprende y no necesita perdonarnos. Quien ama de verdad no tiene qué perdonar.

Pero no basta con pedir perdón, es necesario cambiar y mejorar para que la oración esté refrendada por la vida. Y más importante aún es orar por los que nos hacen daño, de modo que el odio y la culpa se traduzcan en un perdón generoso. “Perdonen y serán personados, no juzguen y no serán juzgados”, dijo el Maestro de Nazaret. Evangelio de San Lucas 9,36-37, orar deseando el bien a los que nos han ofendido en una buena muestra de que estamos adelante en el camino del perdón.


Oración de adoración: Cuando aceptas a Dios como tu único Señor y tu Salvador lo estás adorando. Adorar es reconocer a Dios como tu Creador, Rey de reyes y Señor de señores. Los judíos hacían esto con oraciones llamadas Los Salmos del Reino: 47, 93 y 96 al 98. Nosotros también hacemos cuando oramos y trabajamos para que le reino de Dios venga y se extienda: “Venga a nosotros tu reino”. Que Dios reine en todos los corazones y en todos los lugares. Logra que la oración te conecte con Dios como tu único Dios y que no haya más dioses o ídolos en tu vida.

Jesús dijo a la mujer samaritana: “Créeme, mujer, que llega la hora que, ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre,,,Llega la hora en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad”. Juan 4,21-24. La verdadera adoración no está condicionada por credos, ritos o lugares porque brota de un alma pura y se vive en el interior.


Oración de confianza: Con esta frase termina el Salmo 55 “Yo confío en ti”. “En Dios me cobijo” dice el inicio del Salmo 11. Muchos Salmos de súplica de la Biblia son oraciones de confianza con el amor de Dios, en su auxilio y en su poder. Una oración confiada es aquella en la que oras sin titubeos y sabes que Dios nunca te deja y siempre te cuida. Confiar es creer que, aunque no obtengas lo que pides, Dios en un momento justo te da lo que te conviene. Por eso hay confianza absoluta si en todas tus oraciones dices “Hágase tu voluntad” y, pase lo que pase, crees que serás capaz de asumirlo con amor y con el alma sosegada.


Oración de Petición: Es la plegaria más frecuente pero no sólo hay que pedir cosas materiales, hay que aprender a orar tambien por los demás y pedir para uno y para todos, salud, bienestar, paz y lo que enriquece el espíritu. Una buena oración de súplica es aquella en la que le pides a Dios lo que más te ayuda en tu camino espiritual. Jesús dijo que cuando pedimos debemos hacerlo con una fe solidad y con la seguridad de que ya estamos recibiendo lo que hemos implorado. Leer Marcos 11,22-26

El Padrenuestro nos da una luz sobre el modo de pedir ya que primero se pide algo para Dios: “Santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad”. Luego algo para el hombre: “Danos hoy nuestro pan, perdónanos, así como perdonamos, no nos dejen caer en tentación y líbranos del mal”. ¿Es asi como pedimos?


Biografía: Oraciones Poderosas; y páginas selectas de la Bíblica; Gonzalo Gallo González; página: 21-24