Qué es orar y cómo orar

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Qué es orar y cómo orar

Qué es orar y cómo orar

La verdadera oración es un acto de amor, nade de amar y sentirse siempre amado por Dios y se vive en una comunión constante con el Padre, los demás y el universo. Orar es mucho más que rezar o pedir. Hace años se hablaba así de la oración: “Es levantar el corazón a Dios y pedirle dones o mercedes”. Así se reducía la oración sólo a la petición verbal de algo, una plegaria necesaria pero interesada. Lo cierto es que la oración te da la medida de tu amor y con razón decía una gran oradora llamada Teresa de Jesús: “No se trata de hablar mucho o de pensar mucho, sino de amara mucho”. Quien más ama, mejor ora.

San Agustín, otro orador formidable, solía afirmar: “Hablando menos, oramos mejor”. El amor está más en lo que siente y se da que en las palabras que se pronuncian. Cuando vives en sintonía con Dios tu oración es vida y tu vida es oración. En la medida que crece la consciencia de que eres parte de Dios y que Él está en ti y en los demás, así mismo crece tu capacidad de vivir conectado con el Padre en una oración constante. Por eso se dice en los salmos bíblicos que un ser espiritual es el que camina en la presencia de Dios.

El buen Papa Juan XXIII dijo alguna vez esta hermosa frase: “La oración es la respiración del alma”. Quería significar que, así como el cuerpo necesita alimento, el alma necesita de la oración y nunca languidece si está siempre en comunión con Dios. Pero son muchos los que sólo acuden a la oración en la necesidad y en los tiempos turbulentos. Tienen una “fe sísmica” es decir, se acuerdan de Dios en los cataclismos y cuando las penas los trituran. Pero un buen orante ama, alaba, bendice, agradece, respira a Dios, lo sigue, lo siente y lo vive.

Biografía: Oraciones Poderosas; y páginas selectas de la Bíblica; Gonzalo Gallo González; página: 15-16